Pesca, kayak, remo o navegación obligan a convivir durante horas con el sol, el viento, el agua y los cambios de temperatura. La ropa técnica dejó de ser un accesorio para convertirse en parte del equipamiento de quienes practican actividades acuáticas.
Salir al río no es lo mismo que realizar una actividad deportiva en tierra firme. La combinación de humedad, exposición solar, viento y cambios repentinos de temperatura hace que elegir correctamente la vestimenta pueda marcar una gran diferencia durante una jornada.
En los últimos años, la indumentaria técnica ganó terreno entre pescadores, kayakistas, navegantes y aficionados a los deportes acuáticos. Prendas livianas, de secado rápido y diseñadas para proteger el cuerpo permiten permanecer más tiempo al aire libre con mayor comodidad.
Protección solar: mucho más que una remera
Uno de los principales factores a considerar es la exposición prolongada al sol. En el río, además de recibir radiación solar directa, existe el reflejo producido por la superficie del agua.
Por eso son cada vez más habituales las remeras técnicas de manga larga, especialmente aquellas fabricadas con tejidos livianos y con protección frente a la radiación ultravioleta.
A diferencia de una remera tradicional de algodón, las prendas deportivas sintéticas suelen evacuar mejor la humedad y secarse rápidamente si reciben una salpicadura o terminan mojadas.
Colores claros, tejidos respirables y prendas holgadas pueden resultar especialmente cómodos durante las jornadas de altas temperaturas.
El sistema de capas también funciona en el río
Cuando baja la temperatura, vestirse con varias capas resulta más práctico que utilizar una única prenda muy pesada.
Una configuración sencilla puede dividirse en tres niveles:
Primera capa: una prenda respirable en contacto con el cuerpo que ayude a manejar la humedad.
Segunda capa: utilizada principalmente para conservar el calor. Puede ser un micropolar u otra prenda térmica liviana.
Tercera capa: la protección exterior frente al viento y las salpicaduras, mediante una campera cortaviento o impermeable adecuada para actividades al aire libre.
La ventaja es sencilla: a medida que cambian las condiciones durante el día, se pueden agregar o quitar prendas.
Pantalones que acompañen el movimiento
Para pescar desde costa quizás la movilidad no sea una preocupación permanente, pero arriba de un kayak o una embarcación pequeña la situación cambia.
Los pantalones técnicos suelen utilizar telas flexibles, livianas y de secado rápido que permiten sentarse, remar, caminar por la costa o moverse dentro de una embarcación con mayor libertad.
Algunos modelos incorporan bolsillos con cierre, refuerzos en determinadas zonas y sistemas desmontables que permiten convertirlos en bermudas.
El calzado también importa
Zapatillas comunes o calzado pesado pueden resultar incómodos una vez mojados.
Dependiendo de la actividad pueden utilizarse zapatos náuticos, zapatillas de secado rápido o calzado específicamente diseñado para actividades acuáticas.
Además del drenaje del agua, uno de los aspectos más importantes es la suela. Una buena adherencia ayuda al desplazarse sobre superficies húmedas, piedras, muelles o pisos de embarcaciones.
Gorra, cuello y anteojos: pequeños elementos que hacen diferencia
La indumentaria técnica no termina en remeras y pantalones.
Una gorra o sombrero proporciona protección adicional para la cabeza y el rostro. También son habituales los cuellos tubulares o prendas similares para cubrir parte del cuello.
En pesca deportiva, los anteojos polarizados tienen otra ventaja interesante: además de proteger los ojos de la luminosidad, ayudan a reducir los reflejos sobre la superficie del agua y pueden facilitar la observación debajo de ella.
¿Y el neoprene?
No toda actividad acuática requiere un traje de neoprene.
Su utilización tiene mayor sentido cuando existe una posibilidad importante de permanecer dentro del agua o cuando la temperatura del ambiente y del agua así lo justifican.
Para actividades principalmente realizadas sobre una embarcación, la combinación de ropa técnica, capas térmicas y protección contra viento y agua puede resultar más práctica.
Seguridad antes que indumentaria
Existe, sin embargo, un elemento mucho más importante que cualquier remera, campera o pantalón técnico: el chaleco salvavidas o dispositivo de flotación adecuado para la actividad.
La ropa ayuda a mejorar el confort y la protección frente al ambiente, pero no reemplaza los elementos específicos de seguridad necesarios para navegar o practicar deportes acuáticos.
También resulta conveniente llevar una muda seca protegida dentro de una bolsa estanca, especialmente durante travesías largas o días de temperaturas bajas.
Vestirse pensando en la jornada completa
Una mañana aparentemente cálida puede transformarse rápidamente cuando aparece viento, se esconde el sol o llega el momento de regresar navegando.
Por eso, antes de salir conviene pensar no sólo en la temperatura prevista para el comienzo de la actividad, sino también en cuántas horas estaremos expuestos, qué posibilidades existen de mojarnos y cómo pueden cambiar las condiciones durante el día.
La tecnología aplicada a la indumentaria permite hoy contar con prendas cada vez más livianas y específicas. Pero la regla fundamental continúa siendo sencilla: vestirse para el río significa anticiparse al agua, al sol, al viento y a los cambios de temperatura.
Una buena combinación básica
Para una jornada recreativa de pesca, kayak o navegación puede considerarse:
Remera técnica de manga larga. Pantalón liviano de secado rápido. Gorra o sombrero. Anteojos polarizados. Calzado con buena adherencia y drenaje. Cuello tubular. Campera cortaviento o impermeable. Una capa térmica adicional cuando las temperaturas son bajas. Muda de ropa seca dentro de una bolsa estanca. Chaleco salvavidas adecuado para la actividad.
El objetivo no es llevar más ropa, sino llevar la ropa correcta.