Los humedales del Paraná son un mosaico de vida donde el agua y la tierra se mezclan. En ese equilibrio, los árboles cumplen un papel esencial: sostienen el suelo, dan sombra, refugio y alimento a cientos de especies.
Entre los más característicos se destacan:
Sauce criollo: flexible y resistente, crece en las orillas y soporta las crecidas.
Aliso de río: ayuda a fijar el suelo y mejora la calidad del agua.
Ceibo: con sus flores rojas intensas, es símbolo nacional y refugio para aves.
Timbó: de gran porte, purifica el aire y da sombra en las zonas más altas.
Espinillo: aporta color y aroma en primavera, atrayendo polinizadores.
Cada especie cumple una función vital: los sauces y alisos protegen contra la erosión, los ceibos y timbós enriquecen la biodiversidad, y los espinillos aportan belleza y equilibrio.
Cuidar los árboles del humedal es cuidar la vida del río. Son guardianes naturales que mantienen el equilibrio entre agua, tierra y aire.