La dinámica del río Paraná influye directamente en la actividad de los peces. Las crecientes modifican el hábitat, la alimentación y los movimientos de las especies, impactando en el éxito de cada jornada de pesca.
El efecto de la creciente. Cuando el Paraná sube, el agua invade lagunas, arroyos y pastizales. Esto genera un nuevo espacio de alimentación para los peces, que se dispersan en busca de insectos, pequeños crustáceos y vegetación. El pique suele volverse más irregular porque las especies no se concentran en los mismos lugares habituales.
Especies y comportamiento. Dorado: aprovecha la corriente para cazar, pero se mueve hacia zonas más abiertas. Surubí: busca aguas profundas y con buena oxigenación, menos afectadas por la turbulencia. Boga y sábalo: se dispersan en las orillas inundadas, alimentándose de vegetación y restos orgánicos.
Consejos para el pescador Buscar orillas nuevas: las crecientes abren sectores donde los peces se alimentan. Adaptar carnadas: usar morenas y filets en aguas turbias, donde el olfato manda más que la vista. Observar la corriente: los remansos y entradas de arroyos suelen ser puntos clave. Paciencia y movilidad: el pique puede ser menos previsible, conviene recorrer distintos lugares.
En Portal del Paraná podes consultar la tabla solunar y el clima del río, para combinar la lectura del ambiente con los mejores horarios de actividad.