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Travesía al Ternero: kayaks, tormenta y estrellas en el corazón del Paraná

Portal del Paraná 15 de agosto de 2026 3 min de lectura
Travesía al Ternero: kayaks, tormenta y estrellas en el corazón del Paraná

El sábado arrancó temprano, con la recorrida por los clubes y rincones de Rosario para juntar las naves: primero el Club Náutico Avellaneda para cargar los kayaks de Juampi y Guille, después el Río Marrón para el de Silvi, y finalmente una parada en Barlovento para sumar el de Nati. Con los cuatro kayaks montados en los autos, partimos hacia Puerto Gaboto, sin saber que nos esperaba una de las mejores travesías.

Llegamos, dejamos los autos en custodia de un vecino y cerca de las diez ya estábamos en el agua, remontamos el Coronda 10 minutos, para adentrarnos en El Ternero, que nos recibió con su canal abovedado, un paisaje que parecía dibujado para nosotros. La primera parada fue para comer algo, y sacar fotos, antes de seguir hasta el Río de los Reyes, donde una siestita de veinte minutos nos devolvió fuerzas tras casi dos horas de remada.

Dejando atrás, isla Del medio, cruzamos para el Paraná, y la tarde nos regaló lugares hermosos, islote de los reyes, Isla Correntoso, bancos de arena que invitaban a detenerse, hacer fuego, unos mates y seguir, ... la sensación de estar solos, los cuatro kayaks inmersos en la naturaleza. Con una tormenta asomando desde el sur; después de mucho buscar, por lo virgen del terreno, y no haber muchos claro, encontramos un sitio para pasar la noche. Los relámpagos iluminaban el cielo y los truenos retumbaban, mientras corríamos para armar el campamento bajo las primeras gotas. El chaparrón nos sorprendió con la carpa de Juampy a medio armar, sin el sobre techo, ...15 minutos después, algunos rayos de sol, de un atardecer hermoso, leña empapada, pero el río siempre da revancha, salió chapuzón improvisado, un baño polaco, y luego la búsqueda de lo poco seco que quedaba para encender el fueguito, el mate pedía pista.

El atardecer fue de caña al agua (sin piques), bebidas espirituosas, picadita, y un asado memorable del Juampi, coronado con una clase magistral de astrología de Nati bajo las estrellas y el efecto de algunas copas, momento en el cual Silvi tiro la bomba de humo, y apareció en su carpa, que según su relato parecía el Samba. ... dormimos como angelitos, algunos intentaron dormir afuera a la luz de la luna, pero la fresca los termino guardando en sus carpas.

El amanecer trajo reavivar el fueguito, mates y el desarme del campamento. Con unos treinta kilómetros por delante, arrancamos el regreso con dudas sobre el camino, rumbo a Isla el Correntoso, hasta que una familia de pescadores nos cruzó y se convirtió en nuestro GPS improvisado. El retorno fue un regalo, riachos, arroyos y laguna escondida, atravesando la Isla Ubajayes, una parada para comer los restos de asado de la noche, recalentado, y finalmente la llegada a Gaboto, donde cargamos las naves en los autos y emprendimos el regreso a nuestra querida Rosario.

La travesía al Ternero fue más que un viaje, fue una experiencia única, marcada por la camaradería, la fuerza del río y la magia de esos paisajes que solo el Paraná sabe ofrecer. Una historia que se suma al repertorio de aventuras isleñas que siempre vale la pena contar, y que permanecerá en nuestros corazones. ... Los 4 Fantásticos.

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